El plan maestro
El plan maestro —Quizá no se trata de interpretar las obras —le dice su guÃa en Florencia—, sino de dejar que ellas te interpreten a ti.
El arte deja de ser objeto. Se convierte en espejo. En reflejo de algo que nos ha acompañado desde las cavernas, pero que la modernidad ha silenciado. Javier siente que se acerca al núcleo. Que el plan maestro no es una conspiración, sino una arquitectura. Un diseño de la conciencia.
Pero al adentrarse en ese abismo de sÃmbolos, comienza a vislumbrar el precio. Porque toda revelación arrastra consigo una renuncia. Y el umbral que está por cruzar no tiene retorno.
En Ciudad de México, un encuentro inesperado añade otra capa al enigma. Javier asiste a una exposición de arte ritual prehispánico y, entre los asistentes, reconoce una mirada. Es la misma que años atrás lo escrutó en el Museo del Prado. El hombre que lo observa ahora no es Fovel, pero su presencia tiene el mismo peso, la misma gravedad.
—No estamos solos en esto —dice el desconocido, antes de desaparecer entre la multitud.
El mensaje es claro: hay otros. Otros testigos, otros guardianes, otros iniciados. Y todos forman parte de un experimento más vasto de lo que Javier habÃa imaginado.
