Anabasis
Anabasis «Pues bien, contestó Jenofonte, yo estoy dispuesto 17a ir, con la retaguardia, una vez hayamos cenado, a tomar la montaña. Tengo también guÃas, pues los soldados de infanterÃa ligera han capturado, mediante una emboscada, a algunos ladrones que nos seguÃan. Por éstos me he informado también de que no es infranqueable la montaña, sino que pacen cabras y bueyes. De manera que, una vez que hayamos tomado un punto de la montaña, será también accesible para las acémilas. Y espero que los enemigos ya no nos aguardarán 18cuando nos vean en iguales condiciones sobre las cimas, pues tampoco ahora quieren bajar al mismo 19nivel que nosotros.» Entonces QuirÃsofo dijo: «¿Por qué debes marchar y dejar la retaguardia? EnvÃa a otros en tu lugar, si es que no se presenta ningún voluntario.»
20A continuación, Aristónimo de Metidrio acude con unos hoplitas, Aristeo de QuÃos y Nicómaco de Eta con soldados de infanterÃa ligera. Convinieron que, cuando alcanzaran la cima, encenderÃan muchas hogueras. 21Acordado esto, desayunaron. Después del almuerzo, QuirÃsofo condujo todo el ejército a unos diez estadios frente a los enemigos, para dar la mayor impresión posible de que iban a atacar por allÃ.