Anabasis
Anabasis Los peltastas y la infantería ligera entraron corriendo 16y saqueaban lo que cada uno podía; Jenofonte, sin embargo, se detuvo frente a las puertas e impedía el paso desde fuera a todos los hoplitas que podía, pues otros enemigos aparecían en unas cimas fortificadas. No había transcurrido mucho tiempo cuando 17se produjo un griterío en el interior y huían, unos con el botín que cogieron y alguno, posiblemente, también herido. Y muchos empujones se daban alrededor de las puertas. Al ser preguntados los que salían, decían que había dentro unas posiciones elevadas y muchos enemigos que habían hecho una salida y golpeaban a los hombres que estaban dentro. Entonces 18ordenó al heraldo Tólmides[134] proclamar que entrara el que quisiera coger alguna cosa. Muchos se precipitan dentro, y vencen los que entran a empujones a los que salen, y encierran de nuevo a los enemigos en la ciudadela. Todo lo que se hallaba fuera fue saqueado 19y los griegos se lo llevaron; los hoplitas se detuvieron, unos alrededor de las empalizadas y otros en 20el camino que llevaba a la fortificación. Jenofonte y los capitanes examinaban si era posible tomarla, pues así era segura la salvación, y de otro modo parecía muy difícil la retirada; de su investigación dedujeron que era absolutamente imposible tomar la posición.