El pobre de derecha
El pobre de derecha Los medios de comunicación y las iglesias desempeñan un papel central en este proceso, alimentando el miedo, la envidia y la paranoia colectiva. La figura del "enemigo interno" se fabrica como una válvula de escape emocional para la frustración social. Así, los oprimidos se convierten en agentes de su propia opresión, combatiendo a sus iguales y protegiendo a quienes siempre los han explotado. La rebeldía original es capturada y corrompida, impidiendo cualquier transformación real.
La dominación simbólica moderna no la ejercen solo los multimillonarios, sino una élite funcional que ejecuta y legitima las órdenes del capital. Esa élite está compuesta por publicistas, periodistas, economistas, intelectuales, burócratas y tecnócratas que manejan los sistemas de persuasión, siempre con una apariencia de neutralidad técnica o competencia "profesional". Son los nuevos sacerdotes del imaginario colectivo, pero actúan con cinismo y frialdad: saben que manipulan y se enorgullecen de ello.