Después de diciembre (Meses a tu lado 2)
Después de diciembre (Meses a tu lado 2) La mañana llegó con un cielo gris, opaco, como si compartiera la carga de Jennifer. Al bajar las escaleras, los ecos de la discusión de la noche anterior seguían resonando en las paredes. En la cocina, su madre la esperaba con una taza de café que dejó frente a ella sin una palabra. El silencio no era paz; era el preludio de un nuevo conflicto.
—Tu padre y yo hemos estado hablando —dijo al fin, con un tono que prometía cualquier cosa menos algo bueno—. Creemos que necesitas algo más de dirección en tu vida.
Jennifer tomó un sorbo de café, sintiendo la amargura no solo en la bebida, sino en las palabras de su madre. —¿Dirección? ¿O control?
La mirada de su madre se endureció. —No empiezas a trabajar en nada serio, no aportas, y estás viviendo aquí. Quizá si escucharas más y hablaras menos...
Jennifer dejó la taza sobre la mesa con un golpe seco. —¿Esto es lo que querías decirme? Que no soy suficiente. Otra vez.
—No pongas palabras en mi boca, Jennifer. Sabes que siempre hemos querido lo mejor para ti.
