Deja de ser tú
Deja de ser tú El segundo cerebro, el sistema límbico, es responsable de las emociones. Cuando los pensamientos generados en la neocorteza se acompañan de emociones intensas, estas envían señales químicas al cuerpo que lo condicionan para responder a esa visión. Las emociones son el lenguaje que conecta la mente con el cuerpo. Si el pensamiento y la emoción no están alineados, el mensaje que el ser envía al campo cuántico es incoherente. Por el contrario, cuando el pensamiento claro de la neocorteza se une con la emoción sincera del sistema límbico, se genera un estado de coherencia que puede transformar tanto el interior como el entorno.
El tercer cerebro, el cerebelo, representa el estado del ser. Aquí se almacenan los patrones subconscientes y los hábitos profundamente arraigados. Cuando un pensamiento y una emoción se practican repetidamente, se graban en este cerebro, convirtiéndose en un programa automático que guía las acciones sin necesidad de esfuerzo consciente. En este punto, lo que antes requería intención y práctica se convierte en la naturaleza misma del individuo. Esto es "ser", un estado en el que mente, cuerpo y espíritu están alineados con una nueva realidad.