La muy catastrófica visita al zoo
La muy catastrófica visita al zoo El día antes de la salida, la señorita Jennings los reúne.
—“Niños, portémonos bien. Esta salida es un regalo.”
Pero en los ojos de Joséphine hay otra promesa: “No vamos solo a mirar animales. Vamos a atrapar a uno.”
Porque el culpable está cerca. Porque el Director sonríe demasiado. Porque cuando alguien destruye lo que amas, no puedes quedarte de brazos cruzados.
Y porque la muy catastrófica visita al zoo… está a punto de comenzar.
El autobús escolar avanza, y con él, la tensión. Para los adultos, es una simple salida didáctica. Para Joséphine y su equipo, es el escenario del clímax. El zoológico: un terreno lleno de recovecos, multitudes, caos... el lugar perfecto para cometer un crimen. O para descubrir uno.
Al llegar, la señorita Jennings reparte instrucciones. El Director, como siempre, está allí, sonriente y atento. Pero algo en su mirada delata un cálculo oculto. Los niños no lo pierden de vista.
—“Permaneced juntos, niños. No os alejéis”, ordena la profesora.