La muy catastrófica visita al zoo
La muy catastrófica visita al zoo Y aún así, hay una luz. La señorita Jennings sigue con ellos. Los protege. Les da espacio para ser quienes son. Y aunque el lugar ha cambiado, su presencia mantiene algo del viejo colegio con vida.
Pero los niños no olvidan. Alguien los sacó de su hogar. Alguien destruyó su refugio. Y ahora están en terreno enemigo.
Cuando por fin, tras días de insistencia, el director anuncia: —“¡Sí, iréis al zoológico!”
...los niños aplauden. Pero Joséphine frunce el ceño. Porque sabe que en esta historia, toda buena noticia... tiene una trampa.
El caso no está cerrado. No para Joséphine ni para sus amigos. El jefe de bomberos fue un inútil, y los adultos han aceptado la versión más cómoda. Pero ellos no. Porque perder su colegio no fue un accidente. Fue un crimen. Y alguien tiene que pagar.
La investigación necesita un método. Así que deciden buscar ayuda especializada: la abuela de Giovanni.
—“Mi abuela se pasa el día viendo series policiacas”, dice Giovanni con total convicción. —“Entonces es experta”, responde Joséphine.
