El pequeño libro que aún vence al mercado
El pequeño libro que aún vence al mercado Hay una tendencia humana a buscar resultados rápidos, a reaccionar a cada noticia y a sobreestimar la propia capacidad de análisis. Pero los grandes resultados vienen del comportamiento, no del conocimiento. Invertir bien es aburrido , repetitivo, y muchas veces contracultural. Requiere ir en contra de la corriente, comprar cuando otros venden y mantener cuando todo tiembla.
El mercado premia la racionalidad a largo plazo, pero castiga la impaciencia y el ego. Por eso, incluso teniendo acceso a una fórmula probada, la mayoría no la seguirá . Porque lo que falla no es el método, es la mente.
El proceso es directo, sin complicaciones técnicas. Primero, se hace una lista de empresas que cumplan ciertos criterios: deben ser lo suficientemente grandes, con un volumen de negociación razonable y sin pertenecer a sectores financieros o de servicios públicos, que distorsionan las métricas.
Luego, se calcula el rendimiento sobre el capital para cada empresa, una medida de qué tan eficientemente genera beneficios en relación con lo que invierte. Después, se calcula el rendimiento de beneficios , que refleja cuánto gana la empresa en relación con su precio de mercado. Ambas métricas se ordenan: primero por rentabilidad, luego por precio.