El manual de supervivencia del SAS
El manual de supervivencia del SAS En áreas frías o nevadas, el principal objetivo es conservar el calor corporal. Los refugios de nieve, como cuevas o iglús improvisados, utilizan el aislamiento natural de la nieve para crear un microclima interno más cálido que el ambiente exterior. En climas templados, construir refugios como chozas con ramas, hojas y hierba seca proporciona sombra y abrigo del viento y la lluvia.
En zonas desérticas, donde el sol y las temperaturas extremas son letales durante el día y el frío invade durante la noche, es esencial construir refugios que ofrezcan sombra máxima y buena ventilación. Usar lonas, rocas o incluso cavar una pequeña zanja cubierta puede crear una diferencia crucial en la temperatura percibida.
En junglas o selvas tropicales, el mayor peligro proviene de la humedad, los insectos y los animales venenosos. Los refugios deben levantarse del suelo mediante plataformas de ramas firmes, protegidas por techos de hojas anchas como las de palma. Una cubierta eficiente desvía el agua de lluvia, evitando inundaciones internas.
El primer paso siempre es elegir cuidadosamente la ubicación. El refugio nunca debe construirse en cauces secos, bajo árboles podridos, en laderas propensas a avalanchas, ni en zonas bajas donde se acumula el aire frío o el agua. Una ligera elevación natural o un terreno firme y seco son ideales.