La vieja guardia
La vieja guardia John está sentado sobre una caja de municiones, revisando su rifle. Benton se le acerca, con la mirada perdida en la nada.
—¿Cómo demonios seguimos vivos?
John suelta un resoplido.
—Buena punterÃa. Mucha suerte.
—SÃ, bueno… —Benton sacude la cabeza—. La suerte no dura para siempre.
Las órdenes llegan: tienen que avanzar hacia un puesto enemigo fortificado.
John siente un peso en el estómago. Apenas han pasado su primera batalla y ya los están enviando al matadero.
Ruiz los reúne a todos.
—Escuchen, idiotas. Nos toca hacer lo que mejor sabe hacer la infanterÃa: ir de frente y esperar no morir.
Un silencio tenso.
—La nave bombardeará la zona antes de que entremos —explica Ruiz—, pero no confÃen en que todo estará despejado. Si queda algún cabrón con vida, ustedes lo matan.
John intercambia una mirada con Benton. No hay opción.
Se preparan para moverse. Un pie tras otro, marchando hacia lo desconocido.