Antiguedades de los judios
Antiguedades de los judios Expedición victoriosa a Judea de Antíoco Dionisio
1. Después Antíoco, llamado Dionisio, hermano de Filipo, que aspiraba al poder, fuese a Damasco, y allí, convertido en su dueño, lo hicieron rey.
Entretanto su hermano Filipo, que estaba en una expedición contra los árabes, informado de la novedad se dirigió a Damasco. Le fue entregada la ciudad por Milesio, prefecto de la fortaleza; pero se comportó ingratamente con Milesio, quien no recibió de él ninguna de las recompensas que esperaba. Prefirió que se pensara que la ciudad había caído en su poder por el miedo.
Puesto que no lo recompensó como convenía, resultó sospechoso, y de nuevo perdió a Damasco. Un día que había salido para ir al hipódromo, Milesio le cerró las puertas y reservó Damasco para Antíoco.
Éste, al enterarse de lo que le había acontecido a Filipo, regresó de Arabia. Se dirigió a Judea con un ejército de ocho mil hombres de infantería y ochocientos de caballería[232].
Alejandro, temeroso por su venida, cavó una profunda fosa desde Cabarzaba, llamada actualmente Antipatris, hasta el mar de Jope, la única parte por donde era posible el ingreso. Levantó muros y torres de madera y otras máquinas bélicas por un espacio de ciento cincuenta estadios, y esperó a Antíoco.
