Antiguedades de los judios
Antiguedades de los judios El así llamado Testimonium Flavianum es un corto pasaje de las Antigüedades donde Josefo habla de Jesús en términos sospechosamente elogiosos para un judío fariseo ortodoxo como él. Desde hace un par de siglos ha dado lugar a controversias muy vivas. La bibliografía es inmensa y sigue aumentando. Los críticos del siglo XIX lo proclamaron sin vacilar falsificación cristiana, pero los filólogos de hoy no están tan seguros. En la versión griega dice así: «Vivió por esa época Jesús, un hombre sabio, si es que se le puede llamar hombre. Porque fue hacedor de hechos portentosos, maestro de hombres que aceptan con gusto la verdad. Atrajo a muchos judíos y a muchos de origen griego. Era el Mesías. Cuando Pilato, tras escuchar la acusación que contra él formularon los principales de entre nosotros, lo condenó a ser crucificado, aquellos que lo habían amado al principio no dejaron de hacerlo. Porque al tercer día se les manifestó vivo de nuevo, habiendo profetizado los divinos profetas estas y otras maravillas acerca de él. Y hasta el día de hoy no ha desaparecido la tribu de los cristianos»[6].
