Antiguedades de los judios
Antiguedades de los judios Las diez plagas que asuelan a los egipcios
1. Como el rey despreciara las palabras de Moisés y no les prestara ninguna atención, cayeron dolorosas plagas sobre los egipcios, las que describiré una por una, porque ninguna nación sufrió nunca esa clase de azotes y porque quiero demostrar que Moisés no dejó de cumplir una sola de las cosas que había anunciado; conviene que la humanidad aprenda la lección de que no se debe hacer nada que disguste a Dios, para no provocar su ira.
A una orden de Dios en el río egipcio corrió agua sangrienta, la que no podía ser bebida, no teniendo los egipcios otra fuente. El agua no sólo tenía color de sangre sino que provocaba en quien se aventuraba a beberla grandes dolores y amargos tormentos. Así era el río para los egipcios, pero era dulce y potable para los hebreos, y en nada diferente de lo que solía ser habitualmente. Como el rey no supiera qué hacer en estas sorprendentes circunstancias, y temió por los egipcios, dio permiso a los hebreos para que se fueran. Pero cuando la plaga cesó, cambio de nuevo de opinión y les impidió que partieran.
