El Libro de Mormón
El Libro de Mormón 8:3 y el pueblo se puso a aguardar con gran anhelo la señal que había dado el profeta Samuel el Lamanita, sí, la ocasión en que habría tres días de tinieblas sobre la faz de la tierra.
8:4 Y empezaron a surgir graves dudas y disputas entre el pueblo, a pesar de tantas señales que se habían manifestado.
8:5 Y sucedió que en el año treinta y cuatro, en el cuarto día del primer mes, se desató una gran tormenta, como jamás se había conocido en toda la tierra.
8:6 Y hubo también una grande y horrenda tempestad; y hubo terribles truenos de tal modo que sacudían toda la tierra como si estuviera a punto de dividirse.
8:7 Y hubo relámpagos extremadamente resplandecientes, como nunca se habían visto en toda la tierra.
8:8 Y se incendió la ciudad de Zarahemla.
8:9 Y se hundió la ciudad de Moroni en las profundidades del mar, y sus habitantes se ahogaron.
8:10 Y se amontonó la tierra sobre la ciudad de Moroníah, de modo que en lugar de la ciudad, apareció una enorme montaña.
8:11 Y hubo una destrucción grande y terrible en la tierra del sur.