El Libro de Mormón
El Libro de Mormón 17:3 Por tanto, id a vuestras casas, y meditad las cosas que os he dicho, y pedid al Padre en mi nombre que podáis entender; y preparad vuestras mentes para mañana, y vendré a vosotros otra vez.
17:4 Pero ahora voy al Padre, y también voy a mostrarme a las tribus perdidas de Israel, porque no están perdidas para el Padre, pues él sabe a dónde las ha llevado.
17:5 Y sucedió que cuando Jesús hubo hablado asÃ, de nuevo dirigió la vista alrededor hacia la multitud, y vio que estaban llorando, y lo miraban fijamente, como si le quisieran pedir que permaneciese un poco más con ellos.
17:6 Y les dijo: He aquÃ, mis entrañas rebosan de compasión por vosotros.
17:7 ¿Tenéis enfermos entre vosotros? Traedlos aquÃ. ¿Tenéis cojos, o ciegos, o lisiados, o mutilados, o leprosos, o atrofiados, o sordos, o quienes estén afligidos de manera alguna? Traedlos aquà y yo los sanaré, porque tengo compasión de vosotros; mis entrañas rebosan de misericordia.
17:8 Pues percibo que deseáis que os muestre lo que he hecho por vuestros hermanos en Jerusalén, porque veo que vuestra fe es suficiente para que yo os sane.