El Libro de Mormón
El Libro de Mormón 24:10 Traed todos los diezmos al alfolí para que haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice el Señor de los Ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros una bendición tal que no haya donde contenerla.
24:11 Y reprenderé al devorador por el bien de vosotros, y no destruirá los frutos de vuestra tierra; ni vuestra viña en los campos dará su fruto antes de tiempo, dice el Señor de los Ejércitos.
24:12 Y todas las naciones os llamarán bienaventurados, porque seréis tierra deleitosa, dice el Señor de los Ejércitos.
24:13 Fuertes han sido vuestras palabras contra mí, dice el Señor. No obstante, vosotros decís: ¿Qué hemos hablado contra ti?
24:14 Habéis dicho: En vano es servir a Dios; ¿y qué nos aprovecha haber guardado sus ordenanzas, y haber andado afligidos delante del Señor de los Ejércitos?
24:15 Y ahora llamamos dichosos a los soberbios; sí, los que obran iniquidad son ensalzados; sí, aun son librados los que tientan a Dios.
24:16 Entonces los que temían al Señor hablaron a menudo, cada uno a su compañero; y el Señor escuchó y oyó; y fue escrito un libro de memorias delante de él para aquellos que temían al Señor y pensaban en su nombre.