El Libro de Mormón
El Libro de Mormón 28:34 Y ¡ay de aquel que no escuche las palabras de Jesús, ni a aquellos que él haya escogido y enviado entre ellos! Porque quienes no reciben las palabras de Jesús ni las palabras de aquellos que él ha enviado, no lo reciben a él; y por consiguiente, él no recibirá a los tales en el postrer día;
28:35 y mejor sería para ellos no haber nacido. ¿Pues suponéis que os será posible evitar la justicia de un Dios ofendido, que ha sido hollado bajo los pies de los hombres, para que por ese medio viniese la salvación?
28:36 Y ahora bien, he aquí, respecto de lo que hablé concerniente a aquellos que el Señor ha escogido, sí, los tres que fueron arrebatados a los cielos, que no sabía yo si habían sido purificados de la mortalidad a la inmortalidad,
28:37 he aquí, después que escribí, he preguntado al Señor, y él me ha manifestado que es necesario que se efectúe un cambio en sus cuerpos, o de lo contrario, será menester que prueben la muerte;
28:38 por tanto, para que no tuviesen que probar la muerte, se verificó un cambio en sus cuerpos, a fin de que no padeciesen dolor ni pesar, sino por los pecados del mundo.