El Libro de Mormón
El Libro de Mormón 12:25 También has hecho grandes y potentes nuestras palabras, al grado de que no las podemos escribir; asà que, cuando escribimos, vemos nuestra debilidad, y tropezamos por la manera de colocar nuestras palabras; y temo que los gentiles se burlen de nuestras palabras.
12:26 Y cuando hube dicho esto, el Señor me habló, diciendo: Los insensatos hacen burla, mas se lamentarán; y mi gracia es suficiente para los mansos, para que no saquen provecho de vuestra debilidad;
12:27 y si los hombres vienen a mÃ, les mostraré su debilidad. Doy a los hombres debilidad para que sean humildes; y basta mi gracia a todos los hombres que se humillan ante mÃ; porque si se humillan ante mÃ, y tienen fe en mÃ, entonces haré que las cosas débiles sean fuertes para ellos.
12:28 He aquÃ, mostraré a los gentiles su debilidad, y les mostraré que la fe, la esperanza y la caridad conducen a mÃ, la fuente de toda rectitud.
12:29 Y yo, Moroni, habiendo oÃdo estas palabras, me consolé, y dije: ¡Oh Señor, hágase tu justa voluntad!, porque sé que obras con los hijos de los hombres según su fe;
12:30 porque el hermano de Jared dijo al monte de ZerÃn: ¡Apártate!; y se apartó. Y si él no hubiera tenido fe, el monte no se habrÃa movido; por tanto, tú obras después que los hombres tienen fe.