El Libro de Mormón
El Libro de Mormón 12:37 Y aconteció que el Señor me dijo: Si no tienen caridad, es cosa que nada tiene que ver contigo; tú has sido fiel; por tanto, tus vestidos estarán limpios. Y porque has visto tu debilidad, serás fortalecido, aun hasta sentarte en el lugar que he preparado en las mansiones de mi Padre.
12:38 Y ahora yo, Moroni, me despido de los gentiles, sÃ, y también de mis hermanos a quienes amo, hasta que nos encontremos ante el tribunal de Cristo, donde todos los hombres sabrán que mis vestidos no se han manchado con vuestra sangre.
12:39 Y entonces sabréis que he visto a Jesús, y que él ha hablado conmigo cara a cara, y que me dijo con sencilla humildad, en mi propio idioma, asà como un hombre lo dice a otro, concerniente a estas cosas.
12:40 Y no he escrito sino unas pocas, a causa de mi debilidad en escribir.
12:41 Y ahora quisiera exhortaros a buscar a este Jesús de quien han escrito los profetas y apóstoles, a fin de que la gracia de Dios el Padre, y también del Señor Jesucristo, y del EspÃritu Santo, que da testimonio de ellos, esté y permanezca en vosotros para siempre jamás. Amén.