El Libro de Mormón
El Libro de Mormón 4:34 ¡Oh Señor, en ti he puesto mi confianza, y en ti confiaré para siempre! No pondré mi confianza en el brazo de la carne; porque sé que maldito es aquel que confÃa en el brazo de la carne. SÃ, maldito es aquel que pone su confianza en el hombre, o hace de la carne su brazo.
4:35 SÃ, sé que Dios dará liberalmente a quien pida. SÃ, mi Dios me dará, si no pido impropiamente. Por lo tanto, elevaré hacia ti mi voz; sÃ, clamaré a ti, mi Dios, roca de mi rectitud. He aquÃ, mi voz ascenderá para siempre hacia ti, mi roca y mi Dios eterno. Amén.
Los nefitas se separan de los lamanitas, cumplen con la ley de Moisés, y edifican un templo—Por motivo de su incredulidad, los lamanitas son separados de la presencia del Señor, son maldecidos, y se convierten en azote para los nefitas. Aproximadamente 588—559 a.C.
5:1 He aquÃ, sucedió que yo, Nefi, clamé mucho al Señor mi Dios, por motivo de la ira de mis hermanos.
5:2 Pero he aquÃ, su ira aumentó contra mÃ, a tal grado que trataron de quitarme la vida.
