El Libro de Mormón
El Libro de Mormón 7:6 Entregué mis espaldas al heridor, y mis mejillas a los que arrancaban la barba. No escondà mi rostro de la humillación ni del esputo.
7:7 Porque el Señor Dios me ayudará, de modo que no seré confundido. Por eso he puesto mi rostro como pedernal, y sé que no seré avergonzado.
7:8 Y el Señor está cerca, y me justifica. ¿Quién contenderá conmigo? Presentémonos juntos. ¿Quién es mi adversario? Acérquese a mÃ, y yo lo heriré con la fuerza de mi boca.
7:9 Porque el Señor Dios me ayudará. Y todos los que me condenen, he aquÃ, todos envejecerán como ropa de vestir, y la polilla se los comerá.
7:10 ¿Quién hay entre vosotros que teme al Señor, que obedece la voz de su siervo, que anda en tinieblas y carece de luz?
7:11 He aquÃ, todos vosotros que encendéis fuego, que os rodeáis de centellas, andad a la luz de vuestro fuego y de las centellas que encendisteis. Esto os vendrá de mi mano: en angustia yaceréis.
En los últimos dÃas, el Señor consolará a Sión y recogerá a Israel—Los redimidos irán a Sión en medio de gran gozo—Compárese con IsaÃas 51 y 52:1–2. Aproximadamente 559—545 a.C.