El Libro de Mormón
El Libro de Mormón 8:22 asà dice tu Señor, el Señor y tu Dios que aboga la causa de su pueblo: He aquÃ, he quitado de tu mano el cáliz de temor, las heces del cáliz de mi furor; nunca más lo volverás a beber.
8:23 Sino lo pondré en manos de los que te afligen, los que dijeron a tu alma: Póstrate para que pasemos por encima; y tú pusiste tu cuerpo como el suelo, y como la calle, para los que pasaran por encima.
8:24 ¡Despierta, despierta, vÃstete de tu poder, oh Sión! ¡VÃstete tus ropas de hermosura, oh Jerusalén, ciudad santa! Porque nunca más vendrá a ti el incircunciso ni el inmundo.
8:25 ¡Sacúdete del polvo, levántate y toma asiento, oh Jerusalén! ¡Suelta las ataduras de tu cuello, oh cautiva hija de Sión!
Los judÃos serán reunidos en todas sus tierras de promisión—La Expiación rescata al hombre de la CaÃda—Los cuerpos de los muertos saldrán de la tumba; y sus espÃritus, del infierno y del paraÃso—Serán juzgados—La Expiación rescata de la muerte, del infierno, del diablo y del tormento sin fin—Los justos serán salvos en el reino de Dios—Se exponen las consecuencias del pecado—El Santo de Israel es el guardián de la puerta. Aproximadamente 559—545 a.C.
