El Libro de Mormón
El Libro de Mormón 10:2 Pues he aquÃ, las promesas que hemos logrado son promesas para nosotros según la carne; por tanto, asà como se me ha manifestado que muchos de nuestros hijos perecerán en la carne a causa de la incredulidad, Dios, sin embargo, tendrá misericordia de muchos; y nuestros hijos serán restaurados para que obtengan aquello que les dará el verdadero conocimiento de su Redentor.
10:3 Por tanto, como os dije, debe ser menester que Cristo —pues anoche me dijo el ángel que ése serÃa su nombre— venga entre los judÃos, entre aquellos que son de los más inicuos del mundo; y ellos lo crucificarán. Porque asà conviene a nuestro Dios, y no hay ninguna otra nación sobre la tierra que crucificarÃa a su Dios.
10:4 Porque si se efectuasen entre otras naciones los grandes milagros, se arrepentirÃan y sabrÃan que él es su Dios.
10:5 Mas a causa de supercherÃas sacerdotales e iniquidades, los de Jerusalén endurecerán su cerviz contra él, para que sea crucificado.
10:6 Asà que, por motivo de sus iniquidades, vendrán sobre ellos destrucciones, hambres, pestes y efusión de sangre; y los que no sean destruidos serán dispersados entre todas las naciones.