El Libro de Mormón
El Libro de Mormón 12:5 Venid, oh casa de Jacob, y caminemos a la luz del Señor; sÃ, venid, porque todos os habéis descarriado, cada cual por sus sendas de maldad.
12:6 Por lo que tú, oh Señor, has desamparado a tu pueblo, la casa de Jacob, porque llenos están de los modos de oriente, y escuchan a los agoreros como los filisteos, y con los hijos de extranjeros se enlazan.
12:7 Su tierra también está llena de plata y oro, sus tesoros no tienen fin; también su tierra está llena de caballos, y sus carros son sin número.
12:8 Su tierra también está llena de Ãdolos; adoran la obra de sus propias manos, aquello que han hecho sus mismos dedos.
12:9 Y el hombre vil no se inclina, ni el grande se humilla; por tanto, no lo perdones.
12:10 ¡Oh malvados, meteos en la peña y escondeos en el polvo! Porque el temor del Señor y la gloria de su majestad os herirán.
12:11 Y sucederá que la mirada altiva del hombre será abatida, y la soberbia de los hombres será humillada, y sólo el Señor será exaltado en aquel dÃa.
12:12 Porque el dÃa del Señor de los Ejércitos pronto vendrá sobre todas las naciones, sÃ, sobre cada una; sÃ, sobre el orgulloso y soberbio, y sobre todo el que se ensalza; y serán abatidos.