El Libro de Mormón
El Libro de Mormón 2:26 Y ni yo, sÃ, yo, a quien llamáis vuestro rey, soy mejor de lo que sois vosotros, porque soy del polvo también. Y veis que he envejecido, y que estoy para entregar esta forma mortal a su madre tierra.
2:27 Por tanto, como os dije que os habÃa servido, andando con la conciencia limpia delante de Dios, asà en esta ocasión os he hecho congregar, a fin de que se me halle sin culpa, y vuestra sangre no sea sobre mà cuando comparezca para que Dios me juzgue por las cosas que me ha mandado concerniente a vosotros.
2:28 Os digo que os he hecho congregar para que pueda limpiar mis vestidos de vuestra sangre, en este perÃodo de tiempo en que estoy a punto de descender a mi sepultura, para descender en paz, y mi espÃritu inmortal se una a los coros celestes, para cantar alabanzas a un Dios justo.
2:29 Y además, os digo que os he hecho congregar a fin de declararos que ya no puedo ser vuestro maestro ni vuestro rey;
2:30 porque aun ahora mismo mi cuerpo entero tiembla en extremo, mientras me esfuerzo en hablaros; mas el Señor Dios me sostiene y me ha permitido que os hable; y me ha mandado que os declare hoy que mi hijo MosÃah es rey y gobernante vuestro.