El Libro de Mormón
El Libro de Mormón 2:34 Os digo que no hay ninguno de entre vosotros, salvo vuestros niños pequeños que no han sido instruidos en cuanto a estas cosas, que no sepa que estáis eternamente en deuda con vuestro Padre Celestial de entregarle todo lo que tenéis y sois; y además que no haya sido instruido concerniente a los anales que contienen las profecÃas que han sido declaradas por los santos profetas, aun hasta la época en que nuestro padre Lehi salió de Jerusalén;
2:35 y además, todo aquello que nuestros padres han declarado hasta ahora. Y he aquà también, hablaron aquello que el Señor les mandó; por tanto, son justos y verdaderos.
2:36 Y ahora bien, os digo, hermanos mÃos, que después de haber sabido y de haber sido instruidos en todas estas cosas, si transgredÃs y obráis contra lo que se ha hablado, de modo que os separáis del EspÃritu del Señor, para que no tenga cabida en vosotros para guiaros por las sendas de la sabidurÃa, a fin de que seáis bendecidos, prosperados y preservados,
2:37 os digo que el hombre que esto hace, ése se declara en rebelión manifiesta contra Dios; por tanto, prefiere obedecer al mal espÃritu y se convierte en enemigo de toda rectitud; por tanto, el Señor no tiene lugar en él, porque no habita en templos impuros.