El Libro de Mormón
El Libro de Mormón 16:11 —si fueren buenas, a la resurrección de una vida eterna y felicidad; y si fueren malas, a la resurrección de una condenación eterna, pues son entregados al diablo que los ha sujetado, lo cual es la condenación—;
16:12 habiendo obrado según su propia voluntad y deseos carnales; nunca habiendo invocado al Señor mientras los brazos de la misericordia se extendían hacia ellos; porque los brazos de la misericordia se extendieron hacia ellos, y no quisieron; habiendo sido amonestados por sus iniquidades, y sin embargo, no las abandonaron; y se les mandó arrepentirse, y con todo, no quisieron arrepentirse.
16:13 Y ahora bien, ¿no debéis temblar y arrepentiros de vuestros pecados, y recordar que solamente en Cristo y mediante él podéis ser salvos?
16:14 Así pues, si enseñáis la ley de Moisés, enseñad también que es un símbolo de aquellas cosas que están por venir;
16:15 enseñadles que la redención viene por medio de Cristo el Señor, que es el verdadero Padre Eterno. Amén.
Alma cree las palabras de Abinadí y las escribe—Abinadí padece la muerte por fuego—Profetiza enfermedades y muerte por fuego sobre sus asesinos. Aproximadamente 148 a.C.