El Libro de Mormón
El Libro de Mormón 25:4 Y ahora bien, todo el pueblo de Nefi se hallaba reunido, y también todo el pueblo de Zarahemla; y se hallaban congregados en dos grupos.
25:5 Y sucedió que Mosíah leyó, e hizo que se leyeran los anales de Zeniff a su pueblo; sí, leyó los anales del pueblo de Zeniff desde la época en que salieron de la tierra de Zarahemla, hasta que volvieron otra vez.
25:6 Y también leyó la narración de Alma y sus hermanos, y todas sus aflicciones, desde el día en que salieron de la tierra de Zarahemla, hasta la ocasión en que volvieron.
25:7 Y cuando Mosíah hubo terminado de leer los anales, su pueblo que moraba en el país se llenó de admiración y asombro.
25:8 Pues no sabían ellos qué pensar, porque cuando vieron a aquellos que habían sido librados del cautiverio, se sintieron llenos de un gozo sumamente grande.
25:9 Por otra parte, cuando pensaron en sus hermanos que habían sido muertos por los lamanitas, se llenaron de tristeza, y aun derramaron muchas lágrimas de dolor.
25:10 Además, cuando pensaron en la cercana bondad de Dios y su poder para libertar a Alma y sus hermanos de las manos de los lamanitas y de la servidumbre, alzaron la voz y dieron gracias a Dios.