El Libro de Mormón
El Libro de Mormón 1:24 Porque muchos de ellos endurecieron sus corazones, y sus nombres fueron borrados, de modo que no los recordaron más entre el pueblo de Dios. Y también muchos se retiraron de entre ellos.
1:25 Ahora bien, esto fue una dura prueba para los que se mantuvieron constantes en la fe; sin embargo, fueron firmes e inamovibles en guardar los mandamientos de Dios, y sobrellevaron pacientemente la persecución que se les imponÃa.
1:26 Y cuando los sacerdotes dejaban su trabajo para impartir la palabra de Dios a los del pueblo, éstos también dejaban sus labores para oÃr la palabra de Dios. Y después que el sacerdote les habÃa impartido la palabra de Dios, todos volvÃan diligentemente a sus labores; y el sacerdote no se consideraba mejor que sus oyentes, porque el predicador no era de más estima que el oyente, ni el maestro era mejor que el discÃpulo; y asà todos eran iguales y todos trabajaban, todo hombre según su fuerza.
1:27 Y de conformidad con lo que tenÃa, todo hombre repartÃa de sus bienes a los pobres, y a los necesitados, y a los enfermos y afligidos; y no usaban ropa costosa; no obstante, eran aseados y atractivos.
1:28 Y asà dispusieron los asuntos de la iglesia; y asà empezaron nuevamente a tener continua paz, a pesar de todas sus persecuciones.