El Libro de Mormón
El Libro de Mormón 9:29 Ahora bien, he aquí, ésta es la voz del ángel que proclama al pueblo.
9:30 Y ahora bien, mis amados hermanos, porque sois mis hermanos y habíais de ser amados, y debíais dar frutos dignos de arrepentimiento, ya que vuestros corazones se han endurecido por completo contra la palabra de Dios, y sois un pueblo perdido y caído.
9:31 Ahora bien, aconteció que cuando yo, Alma, hube hablado estas palabras, he aquí, el pueblo se enojó conmigo porque les dije que eran gente de corazón obstinado y de dura cerviz.
9:32 Y también se enojaron conmigo porque les dije que eran un pueblo perdido y caído, y trataron de asirme para encarcelarme.
9:33 Pero sucedió que el Señor no permitió que se apoderaran de mí en esa ocasión y me echaran en la cárcel.
9:34 Y aconteció que Amulek se adelantó y empezó a predicarles también. Mas no todas las palabras de Amulek se han escrito; no obstante, parte de ellas se han escrito en este libro.