El Libro de Mormón
El Libro de Mormón 17:34 Hicieron, por tanto, lo que Ammón les mandó, y él avanzó y se dispuso a contender con los que estaban cerca de las aguas de Sebús; y eran no pocos en número.
17:35 Por tanto, no temían a Ammón, porque suponían que uno de sus hombres podía matarlo a su gusto, pues no sabían que el Señor había prometido a Mosíah que libraría a sus hijos de las manos de ellos; ni sabían nada en cuanto al Señor; por tanto, se deleitaban en la destrucción de sus hermanos, y por esta razón avanzaron para esparcir los rebaños del rey.
17:36 Pero Ammón se adelantó y empezó a arrojarles piedras con su honda; sí, con gran fuerza lanzó piedras contra ellos; y así mató a cierto número de ellos, de modo que empezaron a asombrarse de su poder; no obstante, estaban enojados por causa de sus hermanos muertos, y estaban resueltos a hacerlo caer; viendo, pues, que no podían pegarle con sus piedras, avanzaron con mazas para matarlo.
17:37 Mas he aquí, que con su espada Ammón le cortaba el brazo a todo el que levantaba la maza para herirlo; porque resistió sus golpes, hiriéndoles los brazos con el filo de su espada, al grado que empezaron a asombrarse y a huir delante de él; sí, y eran no pocos en número; y los hizo huir por la fuerza de su brazo.