El Libro de Mormón
El Libro de Mormón 18:10 Y cuando oyó el rey Lamoni que Ammón estaba preparando sus caballos y sus carros, se asombró más a causa de la fidelidad de Ammón, y dijo: Ciertamente no ha habido entre todos mis siervos ninguno que haya sido tan fiel como este hombre; pues se acuerda de todas mis órdenes para ejecutarlas.
18:11 Ahora de seguro sé que es el Gran Espíritu, y quisiera que viniese a verme, pero no me atrevo.
18:12 Y aconteció que cuando hubo alistado los caballos y los carros para el rey y sus siervos, Ammón entró en donde estaba el rey, y observó que el semblante del rey había cambiado; por tanto, estaba a punto de retirarse de su presencia.
18:13 Y le dijo uno de los siervos del rey: Rabbánah, que interpretado significa poderoso o gran rey, pues consideraban que sus reyes eran poderosos; y por eso le dijo: Rabbánah, el rey desea que te quedes.
18:14 De modo que Ammón se volvió hacia el rey y le dijo: ¿Qué quieres que haga por ti, oh rey? Mas el rey no le contestó por el espacio de una hora, según el tiempo de ellos, porque no sabía qué decirle.
18:15 Y sucedió que Ammón le dijo otra vez: ¿Qué deseas de mí? Mas el rey no le contestó.