El Libro de Mormón
El Libro de Mormón 22:2 Y sucedió que entró a verlo en el palacio del rey, con sus hermanos, y se inclinó delante del rey, y le dijo: He aquÃ, ¡oh rey!, somos los hermanos de Ammón, a quienes tú has librado de la cárcel.
22:3 Y ahora, ¡oh rey!, si tú nos concedes la vida, seremos tus siervos. Y les dijo el rey: Levantaos, porque os concederé vuestras vidas, y no permitiré que seáis mis siervos; pero sà insistiré en que me ministréis, porque mi mente ha estado algo perturbada por razón de la generosidad y grandeza de las palabras de vuestro hermano Ammón; y deseo saber la causa por la cual él no ha subido desde Middoni contigo.
22:4 Y Aarón dijo al rey: He aquÃ, el EspÃritu del Señor lo ha llamado a otra parte; ha ido a la tierra de Ismael a instruir al pueblo de Lamoni.
22:5 Luego el rey les dijo: ¿Qué es esto que habéis dicho concerniente al EspÃritu del Señor? He aquÃ, esto es lo que me turba.
22:6 Y además, ¿qué significa esto que Ammón dijo: Si os arrepentÃs, seréis salvos, y si no os arrepentÃs, seréis desechados en el postrer dÃa?
22:7 Y Aarón le respondió y le dijo: ¿Crees que hay un Dios? Y le dijo el rey: Sé que los amalekitas dicen que hay un Dios, y les he concedido que edifiquen santuarios a fin de que se reúnan para adorarlo. Y si ahora tú dices que hay un Dios, he aquÃ, yo creeré.