El Libro de Mormón
El Libro de Mormón 30:53 Mas he aquí, me ha engañado el diablo; pues se me apareció en forma de ángel, y me dijo: Ve y rescata a este pueblo, porque todos se han extraviado en pos de un Dios desconocido. Y me dijo: No hay Dios; sí, y me enseñó lo que había de decir. Y he enseñado sus palabras; y las enseñé porque deleitaban a la mente carnal; y las enseñé hasta que hube logrado mucho éxito, al grado que realmente llegué a creer que eran ciertas; y por esta razón me opuse a la verdad, hasta traer esta gran maldición sobre mí.
30:54 Y cuando hubo expresado esto, le suplicó a Alma que rogara a Dios, para que le fuese quitada la maldición.
30:55 Mas le dijo Alma: Si te fuera quitada esta maldición, de nuevo volverías a desviar el corazón de este pueblo; por tanto, hágase contigo según la voluntad del Señor.
30:56 Y sucedió que la maldición no fue quitada a Korihor; sino que lo echaron fuera, y andaba de casa en casa, mendigando sus alimentos.
30:57 Y la noticia de lo que le había sucedido a Korihor fue publicada inmediatamente por todo el país; sí, el juez superior envió la proclamación a todo el pueblo de la tierra, declarando a los que habían creído en las palabras de Korihor que debían arrepentirse sin demora, no fuese que les sobrevinieran los mismos castigos.