El Libro de Mormón
El Libro de Mormón 33:16 Pues he aquà que él dijo: Estás enojado, ¡oh Señor!, con los de este pueblo, porque no quieren comprender tus misericordias que les has concedido a causa de tu Hijo.
33:17 Y asà veis, hermanos mÃos, que un segundo profeta de la antigüedad ha testificado del Hijo de Dios, y porque la gente no quiso entender sus palabras, lo apedrearon hasta la muerte.
33:18 Mas he aquÃ, esto no es todo; no son éstos los únicos que han hablado concerniente al Hijo de Dios.
33:19 He aquÃ, Moisés habló de él; sÃ, y he aquÃ, fue levantado un sÃmbolo en el desierto, para que quien mirara a él, viviera; y muchos miraron y vivieron.
33:20 Pero fueron pocos los que comprendieron el significado de esas cosas, y esto a causa de la dureza de sus corazones. Mas hubo muchos que fueron tan obstinados que no quisieron mirar; por tanto, perecieron. Ahora bien, la razón por la que no quisieron mirar fue que no creyeron que los sanarÃa.
33:21 Oh hermanos mÃos, si fuerais sanados con tan sólo mirar para quedar sanos, ¿no mirarÃais inmediatamente?, o ¿preferirÃais endurecer vuestros corazones en la incredulidad, y ser perezosos y no mirar, para asà perecer?