El Libro de Mormón
El Libro de Mormón 41:6 Y asà sucede por la otra parte. Si se ha arrepentido de sus pecados y ha deseado la rectitud hasta el fin de sus dÃas, de igual manera será recompensado en rectitud.
41:7 Éstos son los redimidos del Señor; sÃ, los que son librados, los que son rescatados de esa interminable noche de tinieblas, y asà se sostienen o caen; pues he aquÃ, son sus propios jueces, ya para obrar el bien o para obrar el mal.
41:8 Y los decretos de Dios son inalterables; por tanto, se ha preparado el camino para que todo aquel que quiera, ande por él y sea salvo.
41:9 Y ahora bien, he aquÃ, hijo mÃo, no te arriesgues a una ofensa más contra tu Dios sobre esos puntos de doctrina, en los cuales hasta ahora te has arriesgado a cometer pecados.
41:10 No vayas a suponer, porque se ha hablado concerniente a la restauración, que serás restaurado del pecado a la felicidad. He aquÃ, te digo que la maldad nunca fue felicidad.
41:11 Y asÃ, hijo mÃo, todos los hombres que se hallan en un estado natural, o más bien dirÃa, en un estado carnal, están en la hiel de amargura y en las ligaduras de la iniquidad; se encuentran sin Dios en el mundo, y han obrado en contra de la naturaleza de Dios; por tanto, se hallan en un estado que es contrario a la naturaleza de la felicidad.