El Libro de Mormón
El Libro de Mormón 3:30 y depositará su alma, sÃ, su alma inmortal, a la diestra de Dios en el reino de los cielos, para sentarse con Abraham, con Isaac, y con Jacob, y con todos nuestros santos padres, para no salir más.
3:31 Y en este año hubo gozo continuo en la tierra de Zarahemla, y en todas las regiones circunvecinas, sÃ, en toda la tierra que poseÃan los nefitas.
3:32 Y aconteció que hubo paz y un gozo inmenso durante el resto del año cuarenta y nueve; sÃ, y también hubo continua paz y gran gozo en el año cincuenta del gobierno de los jueces.
3:33 Y en el año cincuenta y uno del gobierno de los jueces también hubo paz, con excepción del orgullo que empezó a insinuarse en la iglesia; no dentro de la iglesia de Dios, sino en el corazón de aquellos que profesaban pertenecer a ella.
3:34 Y se ensalzaron en el orgullo, al grado de perseguir a muchos de sus hermanos. Y ésta fue una iniquidad muy grande que hizo que la parte más humilde del pueblo sufriera grandes persecuciones y pasara muchas aflicciones.
3:35 No obstante, ayunaron y oraron frecuentemente, y se volvieron más y más fuertes en su humildad, y más y más firmes en la fe de Cristo, hasta henchir sus almas de gozo y de consolación; sÃ, hasta la purificación y santificación de sus corazones, santificación que viene de entregar el corazón a Dios.