El Libro de Mormón
El Libro de Mormón 5:8 Y ahora bien, hijos mÃos, he aquÃ, hay algo más que deseo de vosotros, y este deseo es que no hagáis estas cosas para vanagloriaros, sino que hagáis estas cosas para haceros un tesoro en el cielo; sÃ, el cual es eterno y no se desvanece; sÃ, para que tengáis ese precioso don de la vida eterna que, según tenemos motivo para suponer, se ha concedido a nuestros padres.
5:9 ¡Oh recordad, recordad, hijos mÃos, las palabras que el rey BenjamÃn habló a su pueblo! SÃ, recordad que no hay otra manera ni medio por los cuales el hombre pueda ser salvo, sino por la sangre expiatoria de Jesucristo, que ha de venir; sÃ, recordad que él viene para redimir al mundo.
5:10 Y acordaos también de las palabras que Amulek habló a Zeezrom en la ciudad de AmmonÃah; pues le dijo que el Señor de cierto vendrÃa para redimir a su pueblo; pero que no vendrÃa para redimirlos en sus pecados, sino para redimirlos de sus pecados.
5:11 Y ha recibido poder, que le ha sido dado del Padre, para redimir a los hombres de sus pecados por motivo del arrepentimiento; por tanto, ha enviado a sus ángeles para declarar las nuevas de las condiciones del arrepentimiento, el cual conduce al poder del Redentor, para la salvación de sus almas.