El Libro de Mormón
El Libro de Mormón 8:9 sÃ, y he aquÃ, si no hubiese sido profeta, no habrÃa podido testificar concerniente a esas cosas.
8:10 Y sucedió que los que querÃan destruir a Nefi se contuvieron a causa de su temor, de modo que no le echaron mano. Por tanto, empezó a hablarles de nuevo, viendo que se habÃa granjeado el favor de algunos, a tal grado que los otros tuvieron miedo.
8:11 De modo que se sintió constreñido a hablarles más, diciendo: He aquÃ, hermanos mÃos, ¿no habéis leÃdo que Dios dio poder a un hombre, sÃ, a Moisés, para herir las aguas del Mar Rojo, y se dividieron a un lado y a otro, de tal modo que los israelitas, que fueron nuestros padres, pasaron por tierra seca, y las aguas volvieron sobre los ejércitos de los egipcios y se los tragaron?
8:12 Y he aquÃ, si Dios dio a este hombre tanto poder, ¿por qué, pues, disputáis entre vosotros, y decÃs que él no me ha dado poder para saber acerca de los juicios que caerán sobre vosotros si no os arrepentÃs?
8:13 Mas he aquÃ, no solamente negáis mis palabras, sino también negáis todas las palabras que nuestros padres han declarado, y también las palabras que habló este hombre, Moisés, a quien le fue dado tanto poder, sÃ, las palabras que él ha hablado concernientes a la venida del MesÃas.