El delincuente honrado
El delincuente honrado SIMÓN.- Según eso, al reptado que mata a su enemigo se le darán las gracias, ¿no es verdad?
TORCUATO.- Si fue injustamente provocado; si procuró evitar el desafÃo por medios honrados y prudentes; si sólo cedió a los Ãmpetus de un agresor temerario y a la necesidad de conservar su reputación, que se le absuelva. Con eso, nadie buscará la satisfacción de sus injurias en el campo, sino en los tribunales; habrá menos desafÃos o ninguno; y cuando los haya, no reñirán entre sà la razón y la ley, ni vacilará el ánimo del juez sobre la suerte de un desdichado... Pero, señor, Laura estará impaciente... Si os pareces...
SIMÓN.- SÃ, sÃ, vamos allá. (Se va y vuelve.) ¡Ah!, ¿sabes que han preso a Juanillo? No, ¡don Justo adelanta terriblemente en la causa! Tanto como eso, es menester confesarlo: él es activo como un diablo. (Yéndose.) SÃ, como un diablo... ¡Fuego!
Escena VI