El delincuente honrado
El delincuente honrado EL teatro representa una sala decentemente adornada. A un lado estará Laura, haciendo labor; a alguna distancia Torcuato, con aire triste y extremamente inquieto; Eugenia en pie detrás de la silla de su ama, y Simón se pasea por el frente de la escena.
Escena I
SIMÓN, TORCUATO, LAURA, EUGENIA.
SIMÓN.- Y bien, Torcuato, ¿piensas estar en Madrid muchos dÃas?
TORCUATO.- El asunto de que os hablé pudiera despacharse en pocas horas; pero las gentes de comercio son tan prolijas y gastan tantas formalidades...
SIMÓN.- ¡Oh!, eso de soltar dinero a nadie le gusta.
LAURA.- (A EUGENIA.) ¿Están ya compuestos los baúles?
EUGENIA.- SÃ, señora; ya están cerrados, y Felipe ha recogido las llaves.
