El delincuente honrado
El delincuente honrado EL teatro representa lo mismo que en el acto primero.
Escena I
JUSTO, SIMÓN, TORCUATO.
JUSTO.- SÃ, señor don Torcuato; quien sabe de los autores de un delito, debe esta triste noticia a la causa pública y a la seguridad de los demás. Las leyes no pueden castigar los delitos si antes no los prueban. ¿Y cómo los probarán si miran con indiferencia la ocultación de la verdad? Asà que don Anselmo podrá estar inocente en cuanto al desafÃo; pero él contesta haber gratificado al criado del marqués, enviádole a Madrid y mantenÃdole a su costa hasta el dÃa; y esto supone que tiene noticia de la ejecución, y aun del autor del delito. Os aseguro que esto mismo excita mi compasión hacia él, pues conozco que por un efecto de generosidad labra su propia ruina por evitar la de algún otro.
