El delincuente honrado
El delincuente honrado DESCÚBRESE a TORCUATO, sentado con prisiones y con la misma ropa que debe llevar al suplicio. JUSTO, algo distante, se pasea con aire profundamente inquieto y abatido. El ESCRIBANO estará retirado lejos de todos, y habrá centinelas dobles. La escena es de dÃa.
Escena I
JUSTO, TORCUATO, el ESCRIBANO.
JUSTO.- (Al ESCRIBANO.) Dejadnos solos por un rato, y avisad cuando sea tiempo. (Se va el ESCRIBANO. Sacando el reloj.) Ya no me queda esperanza alguna... La hora funesta está cercana, y don Anselmo no parece... ¡Oh, justo Dios! ¿negaréis este consuelo a mis ardientes lágrimas?
