Ulises
Ulises Hermosa sensación para la tarde. No más vagabundear. Nada más que recostarse allÃ: tranquilo anochecer: dejar que las cosas sigan su curso. Olvidar. Hablar de los sitios en que se ha estado, costumbres raras. La otra, con la tinaja sobre la cabeza, traÃa la cena: fruta, aceitunas, deliciosa agua fresca del pozo, frÃa como la piedra como el agujero en el muro de Ashtown[30]. Tengo que llevar un vaso de papel la próxima vez que vaya a las carreras de trotones. Ella atiende con sus inmensos y suaves ojos sombrÃos. Cuéntale: más y más: todo. Luego un suspiro: silencio. Descanso largo largo largo.
Pasando bajo el arco del ferrocarril sacó el sobre y lo rasgó rápidamente en pedazos que esparció hacia el camino. Los pedazos aletearon alejándose, se hundieron en el aire húmedo: un revoloteo blanco luego todos se hundieron.