Ulises
Ulises Tiene lugar algo: alguna cofradía. Lástima que esté tan vacío. Bonito lugar discreto para estar cerca de alguna chica. ¿Quién es mi vecino? Apiñados durante horas con acompañamiento de música lenta. Esa mujer en la misa de medianoche. Séptimo cielo. Las mujeres arrodilladas en los bancos con escapularios carmesíes alrededor del cuello, las cabezas inclinadas. Un montón arrodillado delante del enrejado del altar. El sacerdote deslizándose delante de ellas, murmurando, sosteniendo la cosa entre sus manos. Se detuvo delante de cada una, sacó una hostia, sacudió una o dos gotas (¿están en agua?) y se la puso limpiamente en la boca. Sombrero y cabeza se hundieron. Luego la siguiente: una vieja pequeña. El sacerdote se inclinó para ponérsela en la boca, murmurando siempre. Latín. La siguiente. Cierra los ojos y abre la boca. ¿Qué? Corpus. Cuerpo. Cadáver. Buena idea el latín. Los atonta primero. Hospicio para los agonizantes. No parece que masticaran; solamente la tragan. Singular idea: comer pedacitos de cadáver para que los caníbales se aficionen al asunto.