Ulises
Ulises Afortunadamente, Ulises no es, como se ha afirmado, ningún engendro monstruoso. Tal idea, que ha circulado en las más variadas formas, ya sea como crÃtica negativa, ya sea como elogio desviado, ha servido para crear alrededor del libro ese ambiente de expectativa —que va desde la prevención pusilánime hasta el interés enfermizo— que le ha conferido tÃtulos de intraducible. DecÃamos que, cumplida esta versión, podÃa aceptarse la idea de que el trabajo no fuera definitivo. Para que fuera definitivo, deberÃa acompañarlo otra obra comentándolo, pues puede afirmarse que con este libro Joyce revalidó la lengua inglesa, a la que ha obligado a practicar una gimnasia imprevista, y de la que ha sabido extraer modulaciones cuya sola presencia eleva la obra a la más alta categorÃa literaria.
J. S. S.