Ulises
Ulises Martin Cunningham tocó con el codo al señor Power.
—De la tribu de Rubén[28] —comentó.
Una alta figura de barba negra, doblada sobre un bastón, tropezando en la esquina del caserón inservible de Elvery[29], les mostró una mano encorvada, abierta sobre su espinazo.
—En toda su prístina belleza —dijo el señor Power.
El señor Dedalus siguió con la mirada la figura vacilante y dijo dulcemente:
—¡Que el diablo te parta el lomo!
El señor Power, desternillándose de risa, apartó su rostro de la ventanilla al pasar el coche por delante de la estatua de Gray.
—Todos hemos estado ahí[30] —dijo Martin Cunningham tolerantemente.
Sus ojos se encontraron con los de Bloom. Acarició su barba agregando:
—Bueno, casi todos nosotros.
El señor Bloom comenzó a hablar con súbita vehemencia a los rostros de sus compañeros.
—Es muy bueno lo que se cuenta por ahí acerca de Reuben J. y su hijo[31].
—¿Lo del barquero?
—Sí, ¿no es muy bueno?