Ulises
Ulises Alrededor de las cabezas desnudas murmuró una brisa leve. Murmullo. A la cabecera de la sepultura el muchacho sostenía su corona con ambas manos mirando tranquilo y fijo el negro espacio abierto. El señor Bloom se fue a colocar detrás del bondadoso y digno guardés. Levita bien cortada. Tal vez los revisan para ver a quién le toca después. Bueno; es un largo descanso. No se siente más. Es en el momento cuando sientes. Debe de ser terriblemente desagradable. No se puede creer al principio. Debe de ser una equivocación: algún otro. Mire a ver si es en la casa de enfrente. Espere, deseo. Todavía no. Luego la oscurecida cámara mortuoria. Haría falta luz. Murmullos alrededor de uno. ¿Quieres que llamemos a un sacerdote? Luego divagando y vagando. Delirio todo lo que ocultaste toda tu vida. La lucha con la muerte. Su sueño no es natural. Aprieta su párpado inferior. Observar si la nariz está afilada si se hunde su mandíbula si amarillean las plantas de sus pies. Sacar la almohada y dejarlo concluir en el suelo ya que está condenado. El demonio en ese cuadro de la muerte del pecador mostrándole una mujer. Muriéndose por abrazarla en camisa. Último acto de Lucia. ¿No te volveré a contemplar jamás?[77]. ¡Bum! Expira. Por fin se fue. La gente habla un poco de uno; se olvidan. No se olviden de rezar por él. Recuérdenlo en sus oraciones. Incluso a Parnell. El día de la hiedra[78] se está extinguiendo. Luego siguen: cayendo en un agujero uno después del otro.