El paciente
El paciente La cuenta regresiva seguía avanzando, y con cada segundo que pasaba, la oscuridad lo consumía un poco más.
El día de la operación llegó con la precisión de un verdugo alzando el hacha. La mañana era una mezcla de tensión contenida y frenética actividad en el Saint Claire, donde todo el equipo médico se movilizaba para el procedimiento más importante de sus carreras. Sin embargo, para Evans, no era solo una operación; era un acto de supervivencia.
El quirófano estaba impecable, iluminado por las luces quirúrgicas que brillaban como un juicio divino. Fuera, los pasillos estaban llenos de agentes del Servicio Secreto, vigilando cada movimiento. Era imposible escapar de la sensación de ser observado. Pero el verdadero enemigo no estaba en los pasillos. Estaba dentro de su cabeza.
Evans se lavó las manos con movimientos mecánicos, sintiendo cómo el agua fría no lograba calmar el fuego que ardía en su pecho. Su asistente quirúrgico, Jerry, lo miró con curiosidad.
—¿Estás bien, doctor? Pareces... distraído.
—Solo cansado —respondió Evans sin mirarlo.
